No hay momento de mayor tensión para un conductor que ver al técnico de la ITV negar con la cabeza mientras acelera tu coche. Si has recibido el temido informe con la casilla "Desfavorable" por opacidad de humos o emisiones, sabes de lo que hablamos: frustración, miedo a una avería grave y, sobre todo, el temor a una factura de taller inesperada.
Pero antes de que entres en pánico o pienses en jubilar tu vehículo, tenemos una buena noticia: la mayoría de los fallos por gases no se deben a piezas rotas, sino a la suciedad acumulada.
Con el paso de los kilómetros, los residuos de la combustión (la famosa carbonilla) obstruyen inyectores, válvulas y sistemas de escape, haciendo que tu motor "respire" mal y contamine más. En este artículo, te explicaremos por qué ocurre esto y, lo más importante, cómo puedes limpiar todo el sistema tú mismo por una fracción de lo que cuesta una reparación mecánica, asegurando tu pegatina de la ITV y devolviéndole la alegría a tu motor.
Entendamos al enemigo
La opacidad ¿Qué es? dicho de manera son los humos negros que salen por el tubo de escape.
¿Por qué ocurre? Cuando nos compramos el coche con mucha ilusión, el vendedor no dos dijo que tenemos que salir a la autopista de vez en cuando.
Si conducimos solo en ciudad o hacemos trayectos cortos cada día, del casa al trabajo, del trabaja a casa, gimnasio, recoger a los niños de colegio, que es lo habitual que hacemos. si es eso lo que hacemos, TENDREMOS PROBLEMAS.
Los motores de combustión, especialmente los diésel, están diseñados para funcionar de manera óptima a altas temperaturas y regímenes de revoluciones medios-altos. La conducción urbana hace justo lo contrario:
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Bajas Revoluciones (RPM): En ciudad solemos conducir "ahorrando", cambiando de marcha a 1.500 o 2.000 vueltas. A este régimen, la presión de los gases de escape es débil y no arrastra la suciedad hacia afuera.
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Trayectos Cortos: El motor no alcanza su temperatura óptima de funcionamiento. Si el motor está "frío", la combustión del combustible es ineficiente y genera mucho más residuo sólido (hollín).
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Arranca y Para (Start-Stop): Las constantes paradas impiden que los sistemas de autolimpieza del coche (regeneraciones) se activen o completen.
Esto genera un ciclo de la acumulación (El efecto bola de nieve)
Este estilo de conducción crea una capa de suciedad negra y pegajosa que obstruye dos componentes vitales:
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La Válvula EGR: Esta válvula reintroduce gases de escape en el motor para contaminar menos. Si esos gases están sucios por la conducción urbana, la válvula se atasca y deja de funcionar bien, creando aún más humo.
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El Filtro de Partículas (FAP/DPF): Es como una "mascarilla" en el escape que atrapa el hollín. Para limpiarse, necesita que conduzcas por carretera a altas temperaturas (para quemar ese hollín). Si solo haces ciudad, el filtro se llena hasta colapsar.
El Resultado: Cuando vas a la ITV y te hacen la prueba de opacidad (te pisan el acelerador a fondo), toda esa carbonilla acumulada sale de golpe o el sensor detecta que el escape está "sucio", dando un valor alto de opacidad (superior a la normativa, ej: > 0.5 m-1).
¿Cómo solucionarlo? (La "Descarbonización" casera)
Si tu coche tiene este problema por culpa de la ciudad, no siempre necesitas un taller. A menudo puedes "limpiarlo" cambiando tus hábitos temporalmente:
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Sal a la autopista: Necesitas conducir durante unos 15-20 minutos a velocidad constante.
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Sube las revoluciones (El secreto): No corras más, simplemente usa una marcha menos. Por ejemplo, ve a 120 km/h en 4ª marcha en lugar de en 6ª.
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Objetivo: Mantener el coche entre 3.000 y 3.500 RPM.
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El efecto: Esto eleva la temperatura del escape y fuerza al sistema a incinerar y expulsar la carbonilla acumulada.
"Añadir un aditivo para mejorar el proceso es una buena práctica."
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